miércoles, 18 de noviembre de 2015
Estrangulante
Hoy desperté temprano, más bien fui despertado. No se bien qué hora, aún
estaba oscuro. Algo me despertó, sentía en mi cuello algo extraño, algo extraño
y a la vez familiar, algo delgado y tenso. Estaba alrededor de mi, casi
como si me estuviese estrangulando, apretaba. Digo casi, porque su fuerza y su
intensión eran distintas, más bien se sentía como una caricia, una caricia que restaba oxigeno. Poco a
poco fui despabilando y subí con mis dormidos dedos, primero a mis ojos y
luego hacia el cuello. Entonces me di cuenta de que era un pelo, un
largo y delicado cabello, era de ella. Así fue como desperté en la
mañana, con una caricia estrangulante. Y me deje matar, no era su intensión, pero morí. Yo lo quice.
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